Raquel Aguilar Colivoro (1982) aprendió desde su infancia sobre la vegetación de Chiloé, específicamente sobre la que se encuentra en Yaldad, sitio ubicado al sur de la isla y lugar donde reside actualmente. Su interés por la relación entre el mar y la tierra forjó un profundo vínculo con su entorno natural, dando inicio a su trabajo como artesana. De forma autodidacta utilizó lanas para crear diversos tejidos, continuando con obras realizadas a partir de fibras vegetales como la ñocha, manila, junquillo y quilineja, todas recolectadas en su localidad. Su trabajo ha sido reconocido nacional e internacionalmente, obteniendo el Sello de Excelencia a la Artesanía del Ministerio de las Culturas, representando a Chile en la Bienal Révélations de París, y recibiendo el Premio Revelación del National Museum of Women in the Arts (NMWA) de Washington D.C.